El estado de división política finalizó el 3 de octubre de 1990 cuando la República Democrática Alemana se incorporó a la República Federal dejando así de existir cuatro décadas después de su fundación.
Derribado el muro de Berlín en 1989, las posturas también se hicieron opuestas en cuanto al futuro de la Alemania reunificada.
El muro tenía una
longitud de más de 120 km. La construcción inicial fue mejorada regularmente.
El «Muro de la cuarta generación», que empezó a construirse en 1975, era de
hormigón armado, tenía una altura de 3,6 m y estaba formado por 45.000
secciones independientes de 1,5 m de longitud. Su coste fue de 16.155.000
marcos de la Alemania Oriental. Además, la frontera estaba protegida por una
valla de tela metálica, cables de alarma, trincheras para evitar el paso de
vehículos, una cerca de alambre de púas, más de 300 torres de vigilancia y
treinta búnkers.
Al principio,
solamente había un paso para los alemanes orientales en la Friedrichstraße; las
potencias occidentales tenían dos puntos de control: en Helmstedt, en la
frontera entre Alemania Oriental y la parte principal de Alemania Federal, y
Dreilinden, en la frontera sur de Berlín Oriental. A los puntos de control se
les dieron nombres fonéticos: Alfa (Helmstedt), Bravo (Dreilinden) y Charlie (Friedrichstraße).
Durante la existencia
del muro se contabilizaron unas 5.000 fugas a Berlín Occidental; 192 personas
murieron por disparos al intentar cruzarlo y otras 200 resultaron gravemente
heridas. Intentos exitosos de fuga incluyeron la fuga de 57 personas, quienes
escaparon a través de un túnel de 145 m de longitud cavado por los berlineses
occidentales, en los días 3, 4 y 5 de octubre de 1964. El intento fallido más
destacado fue el de Peter Fechter. Este intentó cruzar el muro junto a su
compañero Helmut Kulbeik, el cual sí consiguió llegar al otro lado del mismo.
Fechter fue tiroteado y se le dejó morir desangrado a la vista de los medios
occidentales el 17 de agosto de 1962.
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